Hábitos y técnicas de estudio, favorece la experiencia de aprendizaje

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Un hábito es un patrón de conducta que se aprende y se repite de forma mecánica en determinadas situaciones. Cuando hablamos de hábitos de estudio debemos pensar en aspectos como tiempo, lugar y métodos empleados en el momento de estudiar. Los hábitos, al contrario  de lo que muchos piensan, facilitan nuestra realización de tareas y permiten que nuestra mente se organice favoreciendo la planeación de actividades y la culminación exitosa de las mismas. [1]

Desde los primeros años de edad, es fundamental que el estudiante relacione estudiar con una actividad agradable. Para ello, se puede involucrar al niño en la escogencia de un lugar dentro de la casa que cuente con las condiciones adecuadas para desarrollar sus tareas diarias.  Se recomienda principalmente que sea un lugar con buena iluminación, fresco y  organizado, donde el estudiante cuente con un escritorio y silla que favorezcan una adecuada postura. Deben evitarse objetos que puedan ser distractores y asimismo procurar que los materiales necesarios para el desarrollo de las actividades se encuentren a mano.

Por otra parte, no todas las horas son adecuadas para estudiar, es decir, en lo posible es recomendable que luego de la jornada escolar, al llegar a casa,  el estudiante  tenga un período para descansar e ingerir algún tipo de alimento y luego destinar un tiempo a la realización de tareas. Sin embargo, es fundamental organizar los tiempos de tal forma que la hora de estudio no sea en la noche y que no se  vean afectados los ciclos de sueño, que son fundamentales para completar el proceso de aprendizaje, teniendo en cuenta que es en la noche cuando nuestro cerebro procesa, integra y memoriza la información recibida durante el día.

Es importante entender que  adquirir un hábito no es tarea fácil, los hábitos son actividades que terminamos haciendo por repetición y su apropiación  depende de los refuerzos positivos o negativos que obtengamos en el proceso, por esta razón es fundamental enfatizar en el estudiante las ventajas de adquirir hábitos de estudio.

Además de los factores como lugar y tiempo, existen diferentes técnicas de estudio que pueden facilitar nuestro proceso de aprendizaje. Es común escuchar estudiantes en cualquier etapa de su proceso frustrados por haber dedicado varias horas a estudiar y no obtener los resultados que esperaban. Este tipo de situaciones se presentan porque el estudiante no ha sido capaz de reconocer el método o métodos que más le favorecen de acuerdo a su estilo de aprendizaje. [2]

Dependiendo del tipo de pensamiento que se desee fortalecer, se han clasificado diferentes técnicas que facilitan los procesos de estudio tal y como se relaciona a continuación:

  1. Pensamiento analítico: Busca que el estudiante descomponga una idea general y guíe su aprendizaje del tema desde los aspectos generales hasta los particulares. Para lograrlo se puede hacer uso de herramientas como: mapas mentales, cuadros sinópticos, nubes de palabras, líneas de tiempo, glosarios, tablas informativas o nubes de significados.
  2. Pensamiento sintético: Al contrario del pensamiento analítico, en este se busca que el estudiante componga una idea general a partir de sus elementos se va desde la comprensión de lo particular a lo general. Actividades como la realización de resúmenes, la identificación de ideas principales y la elaboración de diagramas esquemáticos favorecen este tipo de procesos.
  3. Pensamiento sistémico: El objetivo es que el estudiante establezca relaciones entre los diferentes elementos que conforman un todo, de forma que  pueda comprender el rol de los mismos dentro del sistema. Mediante la realización de tablas de referencia cruzada, mapas conceptuales, diagramas de Venn y cuadros comparativos se logran establecer esas relaciones.
  4. Pensamiento evaluativo: Con la finalidad de comprobar el desarrollo satisfactorio de un proceso mental que se haya llevado a cabo con los estudiantes, se puede recurrir a la elaboración de ensayos, estudios de caso y cuestionarios.

Es importante enfatizar que el uso de estas cognotécnicas debe depender de un diagnóstico previo del estilo de aprendizaje del estudiante y del establecimiento claro de los objetivos de aprendizaje que se tienen. La utilización de dichas técnicas favorecerá el proceso en la medida en que el estudiante se sienta cómodo con su realización y aprenda a elaborarlas de forma guiada pero también autónoma. [3]

En TyT entendemos la diferencia, sabemos que cada estudiante presenta ritmos y estilos de  aprendizaje diferentes, tomando en cuenta esto, nuestros docentes además de asesorar al estudiante en cuanto a los aspectos disciplinares propios de cada materia, lo acompañan en el proceso de autoconocimiento, llevándolo a identificar durante sus clases las herramientas que potencializan sus habilidades. Además del diagnóstico inicial  que permite valorar las competencias en cada materia, clase a clase el tutor aprende de su estudiante en cuanto a su estilo de aprendizaje, teniendo así un panorama completo que permite orientar mejor sus clases con el fin de que supere sus dificultades académicas y pueda  continuar un proceso académico exitoso.

Como institución tenemos claro que no existe un solo camino para alcanzar las metas de aprendizaje y nuestro reto es ayudar al estudiante a encontrar cual es el camino que lo llevara a lograrlo.

Evelyn J Cuevas O – Coordinadora de Tutorías Externas

[1] Mario Cartagena Beteta. Relación entre la autoeficacia en el rendimiento escolar y los hábitos de estudio en el rendimiento académico de los alumnos de secundaria. RINACE. 2008

[2] Ana María Martin Cuadrado. Competencias del estudiante autorregulado y los estilos de aprendizaje. Revista estilos de aprendizaje. 2011

[3] Felipe Ramírez. Cognotécnicas. Ed Alfaomega. 2014