Mamá de estudiante de Nivelación académica

"Quiero cada vez más a Teaching and Tutoring. Es maravilloso ver la autonomía que ha desarrollado mi hijo y la confianza que ha aflorado de su mundo pasado y cerrado... Ver ahora como se desenvuelve, como se autorregula, cómo ha crecido en su desarrollo personal y como se expresa de manera segura, es para mi una inmensa alegría. Llegué a T&T como llegamos todos, con niños amorosos y buenos, pero altamente lastimados, estigmatizados, dolidos, silenciosos o alterados; provenientes de renombradas instituciones".

Para mi caso, habían determinado que mi hijo sufría de grave déficit de atención y que de ni de pensamiento conceptual, ni de pensamiento lógico matemático, ni de comprensión de lectura, ni de rapidez, había que esperar mucho, ya que se trataba de un niño muy bonachón... Pero con “infranqueables” barreras de aprendizaje e inseguridad, que se distraía “con una mosca” y que estaba destinado a ganar dos años escolares y repetir uno y a recibir terapias de todo tipo, de costosas instituciones educativas por demás; aunadas al acompañamiento psicológico, donde priorizaban este tipo de actividades a las clases del pensum académico o terminaban quitándole sus horas de actividades artísticas o deportivas para que le pudieran realizar las tediosas terapias, aislándolo aún más de lo poco que podía ser agradable en la estadía escolar.... así las cosas, mi niño estaba condenado a ser un “barbudo”, solitario e infantil, cuando fuera bachiller!

Cuando por fin llegué a T&T, recomendada por una excelente psiquiatra infantil que se burlaba de estas instituciones educativas que pretenden sacar moldes de chicos, “eliminando” a los niños con diferencias en el aprendizaje y que se jactan de los elevados Icfes, cuando lo único que sacan, son niños enfermos por la competencia, fríos y consumistas y vacíos como seres humanos, altamente egocéntricos y capaces de perder sus principios y sus valores de familia e pos del éxito y la vanidad.

En T&T conocí el espíritu valioso de Mary Anne, su cordura, su lógica, su pedagogía y su excelente control dentro de la institución… Nos explicó que la “autoregulación” es la gran ganancia de la institución y el trabajo constante y silencioso que hacen los profesores y coordinadores sobre el fortalecimiento de la confianza. “Los niños se responsabilizan y maduran”. Y así fue.... mi hombrecito ya lleva tres ciclos y resultó que pese a sus límites, es un gran lector, un niño capaz de determinarse, responsable, profundo y cuestionador, que debate, que reflexiona, que asume posiciones y oh! sorpresa: un buen estudiante de matemáticas, cuando nadie daba un peso por su razonamiento y lógica numérica. En T&T los niños se tranquilizan, se desarman, no se critican, se toleran, se apoyan y aprenden a reírse de sí mismos. Así las cosas, no tengo sino palabras de agradecimiento para T&T. Mi vida personal llena de preocupación y mi relación familiar tan tensa, se transformó para dar paso a la ausencia de miedo y la confianza de que saldrá adelante como los demás pero mejor aún: mi derecho a soñar grandes cosas para mi hijo volvió a nacer, lo veo grande, lo veo triunfador, confío en su capacidad de resolver sus dificultades y de enfrentarse de manera eficiente a los retos que nos da la vida, y por encima de todo, lo veo feliz y positivo, comprendiendo que es un adolescente y que tiene mucho por trasegar y yo mucho por acompañar. Como dice Gabriel García Márquez: “No hay medicina que cure, lo que no cura la felicidad”. (2012)