Es para mí una sorpresa escuchar a un Maestro decir que ya no se le ocurre qué hacer para una clase en su área. Creo que muchos de nosotros olvidamos que el proceso de aprendizaje en el aula es totalmente recíproco. Los estudiantes siempre proyectan mucho de sí mismos a la hora de las clases, es precisamente de ahí que los profesores debemos empezar a aprender, para poder proyectar nuestras clases hacia un mejor resultado.

Por mi experiencia personal como tutor en el Colegio y el proyecto de clases para los colaboradores de T&T, podría decir que ha sido una de las escuelas más grandes de toda mi carrera profesional y personal. El hecho de encontrarme en permanente contacto con niños de más de 30 nacionalidades, sumado a personas tan especiales y llenas de habilidades de T&T, ha sido la más grande fuente de inspiración para trabajar en mejores y nuevas estrategias para seguir adelante con mi carrera.

La interacción profesor-estudiante es sin duda la más alta fuente de surgimiento de nuevos interrogantes y planteamientos pedagógicos que logran, en corto y mediano plazo, disparar los procesos cognitivos de los maestros, permitiéndoles tener una nueva visión del mundo educativo que los rodea. En conclusión, son los estudiantes nuestra fuente de conocimiento como maestros, ya que con sus enseñanzas y particularidades nos enfocan en un contexto de enseñanza más enriquecido, son ellos quienes nos dan la posibilidad de buscar nuestras más altas virtudes y tener un mayor alcance en nuestro papel, no sólo al nivel de la materia a enseñar, sino también proyectando ese aprendizaje en un proceso dialógico que enriquece a cada uno de los individuos implicados en él. Somos lo que aprendemos de nuestros estudiantes.

Diego Hernández-Coordinador de Bilingüismo T&T