Estamos en un nuevo mundo, aquel al que muchas personas, de alguna forma u otra, nos hemos resistido a entrar. En todos los aspectos sociales y culturales, de convivencia, de interacción, nos hemos enfrentado con un día a día diferente y lleno de novedades que muchas veces no estamos preparados para recibir.

En este constante cambio, hemos buscado perpetuar “tradiciones y costumbres” que no llevan consigo los valores culturales representativos de determinado grupo o nicho social. Entre ellas, la constante distinción y subvaloración de los géneros (incluyendo todos aquellos géneros reconocidos recientemente); si bien es cierto que existen disposiciones físicas que nos permiten cumplir determinadas funciones más fácilmente, la limitante no debe ser social ni cultural. En el artículo citado, se explica el cómo la intervención cultural marca la vida de una persona, y moldea sus habilidades y limitaciones; todo esto enfocado al campo educativo.

La invitación es sencilla: Busque las tradiciones que nos representen como grupo sociocultural de manera adecuada, y deseche aquello que genere atraso. Permita que lo bueno de este “nuevo mundo” entre a su conjunto de tradiciones, e incluya todo aquello que aprendió que sea valioso e influencie positivamente este nuevo contexto. Como educadores, tenemos la responsabilidad de motivar a nuestros estudiantes a lograr todo objetivo que pueda ser positivo para ellos, sin ningún tipo de prejuicio ni condicionamiento de nuestra parte. Lo invito a leer el artículo y hacer su propia reflexión del mismo.

Somos personas, más que hombres y mujeres.

Diego Hernández – Coordinador de Bilingüismo T&T

Artículo base: http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/educacion/las-ninas-sufren-desigualdad-de-genero-en-educacion-basica/16738204